Ciudadanía activa
El veedor ciudadano
Reportar es el primer acto: documentas una falla y la conviertes en un derecho de petición. Ser veedor es un acto distinto — ya no se trata de lo que pasa frente a tu casa, sino de salir a verificar lo de los demás. Sin veedores, un caso dado por resuelto es apenas una afirmación. Con un veedor que va, mira y fotografía, se vuelve una prueba — y eso es lo que cierra el ciclo y le pone consecuencias al incumplimiento.
Tres pasos. Simple, rápido, concreto.
- 1
Activa el veedor
Un toque: eliges 2, 4 u 8 horas y listo. Mientras esté activo, si pasas a menos de 100 m de un reporte que hizo otra persona, te avisamos. Se apaga solo cuando vence — sin compromisos, sin permisos permanentes.
- 2
Acércate al reporte e identifica la falla
Te llevamos al punto exacto. Reconoces dónde está —o dónde estaba— la falla del servicio: el hueco, el poste apagado, el árbol caído. Cinco minutos parado en la esquina, no una jornada.
- 3
Toma la foto que sirve de prueba
Una foto: o muestra que el problema ya quedó resuelto, o muestra que sigue ahí. Eso es todo. Esa imagen, con su fecha y su ubicación, es lo que le da peso al expediente frente a la entidad.
Sal a la ciudad como veedor
Elige por cuántas horas. Consume GPS y solo funciona con la app abierta; tu ubicación no se comparte con nadie.
¿Todavía no has reportado lo de tu propia calle? Empieza por ahí.
Reportar un problema